El sonido de las campanas

El sonido de las campanas simboliza la llamada de Dios invitándonos a acudir a la iglesia. Tañen de distinta forma los días ordinarios o los de fiesta, para un funeral o una boda, según el tipo de celebración al que somos llamados, preparando así nuestro ánimo para ello. Y lo más importante es que suenan para todos, porque el Señor nos llama a todos a formar parte de Su comunidad, “El que tenga oídos, que oiga”.

tañido de campanas

La repercusión de las campanas

Las campanas en España representaron el sonido de la reconquista en los territorios recuperados al Islam. Su tañido  sustituyó a la voz del almuédano desde el minarete de las mezquitas. Por ello, son el canto de la civilización cristiana.

Las primeras noticias de campanarios o espadañas en los templos datan del siglo V. Al parecer, el más antiguo es el de San Apolinar en Rávena.

Las campanas toman su nombre de la región italiana de Campania donde se trabajaba el cobre, el bronce y el estaño para su fabricación.

Durante siglos el sonido de las campanas marcó el día a día de la gente. De esta forma, al compás de la Liturgia de las Horas, se organizaban las jornadas de trabajo. El toque de Laudes despertaba a la población con el amanecer, la Tercia o el Ángelus permitían un pequeño descanso, con la Nona se volvía al trabajo que finalizaba con las Vísperas en la puesta de sol. Las Completas eran el momento del sueño. Además, el sonido de las campanas servía para anunciar el cierre de las murallas, alejar las tormentas, ahuyentar al diablo, y avisaba de incendios u otros peligros.

El antropólogo y presidente de los Campaners de la Catedral de Valencia, D. Francesc LLop, ha realizado numerosos estudios al respecto y explica que los toques tradicionales tenían tanta repercusión que se incluyeron en las Ordenanzas municipales del año 1910 de Valencia. El texto decretaba que los vehículos a motor encendieran las luces por la noche al segundo toque de oración. Dicha ordenanza hace patente que la población reconocía los toques y que era posible escucharlos en toda la ciudad.

Por su relevancia en las parroquias, en el actual Ceremonial de Obispos se invita al nuevo párroco a tocar las campanas como símbolo de su toma de posesión.

campana sobre soporte

El lenguaje de las campanas

Ninguna campana suena idéntica a otra. Su sonido es característico de cada iglesia y algunas de ellas han sonado durante siglos. Nuestros más lejanos antepasados las escuchaban tal y como nosotros ahora.

Por desgracia muchas fueron destruidas en los incendios de iglesias previos a la Guerra Civil de 1936. Entre eso y la prohibición del culto católico en los territorios gobernados por el Frente Popular, España se sumió en un silencio que se fue rompiendo a medida que ganaba terreno el ejército sublevado, tal y como sucedió en la Reconquista.

Las campanas destruidas fueron sustituidas por otras nuevas durante los años 40.

Como dato curioso, en 1932, en la ciudad de Yecla (Murcia), el gobierno municipal socialista creó una tasa por tocar las campanas,  pero el Ministerio de Hacienda de la República lo declaró ilegal. El 16 de marzo de 1936, cuatro meses antes de comenzar la guerra, fueron incendiados los 14 templos de dicha ciudad y sus campanas enmudecieron hasta el final de la Guerra.

A pesar de que cada campana solo toca una nota, el lenguaje de las campanas es capaz de transmitirnos emociones muy diversas.

En el caso de una defunción, su sonido lento y doloroso transmite al pueblo un mensaje de dolor, esperanza y consuelo, alentando a la solidaridad y el acompañamiento de la familia.

En cambio, el alegre repique crea un clima festivo para las grandes solemnidades. La alegría se funde con la emoción religiosa. Este tipo de toque es el quizás más se añora cuando, por circunstancias de la vida, estamos lejos de nuestra tierra y no podemos escucharlo. Está ligado a nuestros recuerdos, alegres o tristes.

En otras ocasiones, los toques nos invitan a la oración privada y personal del Avemaría o el Ángelus. Representa un signo de espiritualidad en medio de las prisas y otros intereses de la vida moderna. Es una invitación a elevarnos o a profundizar en el sentido de la fe que tanta falta nos hace.

¿Qué representan las campanas?

Las campanas representan la alabanza a Dios, el acompañamiento de los cristianos en su muerte y la llamada al culto de los vivos. Lanzan su mensaje desde lo más alto, invitando, convocando y apuntando a lo trascendente desde su torre. El volteo de las campanas cristianas nos habla de espiritualidad y de la dirección vertical de nuestra existencia.

Así lo explica la inscripción en latín de una de ellas:

“Vox mea, vox vitae, voco vos ad sacra, venite. Laudo Deum verum, plebem voco, congrego clerum, defunctos ploro, nimbum fugo, festa decoro”.

(Mi voz es la voz de la vida, os llamo a la celebración, venid. Alabo al Dios verdadero, convoco al pueblo, reúno al clero, lloro a los difuntos, ahuyento la nube, adorno las fiestas).

Incluso este refrán popular lo explica muy bien: “La campana de mi pueblo sí que me quiere de veras. Se alegró cuando nací y llorará cuando me muera”.

nombre grabado en la campana

Cada campana tiene nombre propio, grabado en su superficie y son bendecidas en el momento de su colocación. Así explica su función el Bendicional en su apartado 1142:

“Existe la antigua costumbre de convocar al pueblo cristiano para la asamblea litúrgica y advertirle de los principales acontecimientos de la comunidad local por medio de algún signo o sonido. Tal es la misión específica de las campanas. Efectivamente, el tañer de las campanas es, de alguna manera, la expresión de los sentimientos del pueblo de Dios, cuando este pueblo exulta o llora, da gracias o suplica, se congrega y pone de manifiesto el misterio de su unidad en Cristo”

Mecanismo de una campana

A partir del Concilio Vaticano II, en los años 60 y con la corriente general de modernidad, se simplifica el uso de las campanas. Los campaneros tradicionales son sustituidos por mecanismos que las activan de forma automática. Sin embargo, desde la declaración en 2013, por parte de la Generalitat Valenciana, del toque de campanas como un Bien Inmaterial de Interés Cultural, hay un movimiento para recuperar su uso tradicional, promovido en su mayoría por jóvenes menores de 30 años.

Para terminar, y porque me encanta, recuerdo el estribillo de un famoso pasodoble que dice así:

“Ay, campanera, aunque la gente no crea, tu eres las mejor de las mujeres porque te hizo Dios su pregonera”.

Escucha el sonido de las campanas. Suenan por encima del tráfico y las prisas, en los pueblecitos más pequeños y en las grandes ciudades. Suenan para recordarte que Dios existe y te sigue llamando cada día.

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El sonido de las campanas, su significado y repercusión. El lenguaje de las campanas y lo que representan para la Iglesia
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