La dirección espiritual

¿Qué es la dirección espiritual?

Es recibir el consejo directo y especifico para nuestras circunstancias espirituales y personales, mediante una entrevista individual con un sacerdote. También hay personas formadas para este fin como responsables de grupos o comunidades.

¿Quienes deben recibir dirección espiritual?

La dirección espiritual es una herramienta al servicio de todos los creyentes, pero especialmente necesaria en el caso de conversos, cuya fe en ciernes necesita ser dirigida correctamente.

Quienes pretenden crecer en la fe y configurar su vida conforme al evangelio, deben buscar respuestas en personas cuya formación les permita aconsejar de forma adecuada. Estos son los sacerdotes. Ellos por su parte, también la reciben a su vez de otros sacerdotes. Todos necesitamos el buen consejo de alguien en determinadas circunstancias.

¿Cómo empezar?

Lo primero es elegir un director espiritual, un sacerdote que tengamos cerca y solicitarle que queremos recibir su dirección. Esto será un motivo de alegría para él, puesto que encontrar personas realmente interesadas en perfeccionarse es una señal de gracia y esperanza.

Deberemos contarle en una entrevista personal el estado en el que se encuentra nuestra fe, el grado de formación que tenemos, circunstancias personales, nuestras dudas, conflictos, objetivos, siendo radicalmente sinceros, sin miedo a ser juzgados.

Tal y como un enfermo debe contar todos sus síntomas al médico para que éste pueda diagnosticarle y curarle, así debemos hacer nosotros con nuestro director espiritual.

Hay tres pilares básicos en los que fijarse: nuestra relación con Dios, la relación con los demás y la visión de nosotros mismos.

El camino de perfección

Durante sucesivas entrevistas el sacerdote nos irá indicando los pasos a seguir, mediante consejos, lectura de libros, oraciones, catequesis sobre aspectos que desconocíamos.

Notaremos que avanzamos al mismo tiempo que nos percatamos de lo lejos que queda la meta. Porque en el seguimiento de Cristo, cuanto más se madura, más nos damos cuenta de lo verdes que estamos.

La gran Santa y doctora de la Iglesia, Teresa de Jesús, recomendaba fervientemente la dirección espiritual y la recibía, tal y como lo cuenta en su libro “Camino de perfección” (lectura muy recomendable):

“Si quiere o pretende ser contemplativa ha menester para ir muy acertada dejar su voluntad con toda determinación en un confesor que sea tal. Porque esto es ya cosa muy sabida, que aprovechan mas de esta suerte en un año que sin esto en muchos” (SANTA TERESA, Camino de perfección,18,8).

No cuentan los años que llevemos en la viña del Señor, sino el amor e interés que pongamos en trabajar en ella. Por ello deberíamos dejarnos dirigir por el capataz que el Señor ha puesto a nuestro alcance.


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