La Gracia Divina – El precio de la Gracia

Reflexión sobre el precio de la Gracia Divina

LA GRACIA CARA es el tesoro oculto en el campo por el que el hombre vende todo lo que tiene. Es la perla preciosa por la que el mercader entrega todos sus bienes. Es el Reino de Cristo, por el que el hombre se arranca el ojo que le escandaliza. Es la llamada de Jesucristo, que hace que el discípulo abandone todo lo que tiene y le siga.

LA GRACIA BARATA es el enemigo mortal de nuestra Iglesia.
Es la gracia sin precio, que no cuesta nada. Porque, se dice que, según la misma naturaleza de la gracia, la FACTURA ha sido pagada de antemano para todos los tiempos, y por eso podemos tenerlo todo gratis. 

LA GRACIA CARA es el Evangelio que siempre hemos de buscar. Son los dones que hemos de pedir. Es la puerta a la que se llama.
ES CARA porque llama al seguimiento. Es GRACIA porque llama al seguimiento de JESUCRISTO. Es CARA porque le cuesta la hombre la vida. Es GRACIA porque le regala al hombre la VIDA. Es CARA porque condena el pecado, y es GRACIA porque justifica al pecador.

LA GRACIA BARATA es la justificación del pecado y no del pecador. Puesto que la gracia lo hace todo por sí sola, las cosas deben quedar como antes. “Todas nuestras obras son vanas”. Que el cristiano viva, pues, como el mundo, que se asemeje en todo a él, y que no procure llevar bajo la gracia una vida diferente a la que se lleva bajo el pecado. El cristiano no tiene que seguir a Jesucristo, le basta con consolarse con esta gracia.

ES CARA, sobre todo porque le ha costado cara a Dios, porque le ha costado la vida a su HIJO: “Habéis sido adquiridos a gran precio”, y porque lo que le ha costado caro a Dios, no puede resultarnos barato a nosotros.
ES GRACIA, sobre todo, porque Dios no ha considerado a su HIJO demasiado caro, con tal de devolvernos la VIDA, entregándolo por nosotros. LA GRACIA CARA ES LA ENCARNACIÓN DE DIOS.

LA GRACIA BARATA es la predicación del perdón sin el arrepentimiento, el bautismo sin disciplina eclesiástica, la Eucaristía sin confesión de los pecados, la absolución sin confesión personal.
LA GRACIA BARATA es la gracia sin seguimiento de Jesucristo, la gracia sin cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado.

LA GRACIA CARA es la gracia como santuario de Dios que hay que proteger del mundo, que no puede ser entregado a los perros, por lo tanto, es la GRACIA como Palabra viva, PALABRA DE DIOS que Él mismo pronuncia cuando le agrada.
Esta llamada llega a nosotros en forma de una llamada misericordiosa a seguir a Jesús, se presenta al corazón angustiado, abatido, como una palabra de perdón.

Autor:

Dietrich Bonhoeffer (1906-1945)
Teólogo y pastor evangélico-luterano mártir, asesinado por los nazis en la II Guerra Mundial.

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